Sostener
Vengo a un laboratorio de danza porque necesito un espacio que alimente mi constancia, mi posibilidad de equilibrio, ese que solo surge de la práctica permanente de todo lo que me hace bien. Juego a echarme en el piso, a encontrar en mi cuerpo puntos de apoyo. Luego me los voy quitando y con eso gano libertad de movimiento: aprendo a entrar y a salir de mis apoyos y eso me hace sentir fuerza y belleza en mi centro.
Luego jugamos a movernos colectivamente. De a dos, de a tres, de a cuatro. A veces nos movemos todas juntas y otras veces lo hago sola. De nuevo la metáfora: somos las distintas partes de mi, que incluso cuando se mueven solas están acompañadas. También son las personas de mi núcleo, a veces juntas y coordinadas y otras veces no tanto. Sostengo el peso de alguien más, que rico es también que alguien pueda sostenerme.