Intensamente: el necesario lugar de la tristeza
Hoy en día pareciera que esta prohibido estar triste. La sobrevaloración del éxito, entendido equivocadamente como la capacidad de consumir y tener cada vez más cosas, marca una velocidad en la vida de muchas personas dejando poco espacio para lo que verdaderamente podría traer satisfacciones y alegrías. El acelerado ritmo de las vidas de hoy hace incluso, que no nos detengamos a pensar sobre lo que nos ocurre, especialmente si eso es algo que trae consigo dolor y tristeza. Casi como si el exceso de publicidad y los libros de autoayuda nos hubieran convencido de que, para ser felices, debemos evitar a toda costa la posibilidad de sentirnos tristes.
Pero ¿qué sucede cuando evitamos vivir nuestros duelos?, ¿Qué pasa cuándo nos alejamos del dolor que forma parte de crecer, de separarnos o de perder algo que formaba parte de nuestras vidas?
La película Intensamente (2005) cuenta la historia de cómo se forma y funciona la mente de Riley Anderson, una niña de once años que crece feliz junto a sus padres en Minnesota. La idea que se propone es que Riley es guiada por sus emociones: Alegría, Miedo, Desagrado, Furia y Tristeza son los cinco personajes viven en el “cuartel general” de su mente, un lugar desde el cual ayudan, cuidan y aconsejan a Riley sobre cómo vivir su vida. Cada día se construyen recuerdos del color característico de cada emoción, pero la mayoría son creados por Alegría, que es la emoción principal. De hecho, existe un pequeño grupo de recuerdos llamados “pensamientos centrales” que son todos felices y que corresponden a los momentos esenciales que impulsan y dan energía a las distintas partes de la personalidad de Riley, que están organizadas a modo de islas.
La trama de la película empieza cuando el padre de Riley consigue un nuevo trabajo en San Francisco y la familia tiene que mudarse. Este importante cambio en su vida genera toda una situación en el cuartel general, pues las emociones empiezan a desorganizarse cuando tienen que decidir de qué manera actuar frente a todo lo que llega con la nueva cuidad. Es en este momento en el que Tristeza no puede evitar tocar los pensamiento centrales felices volviéndolos tristes. Alegría intenta revertirlo desesperadamente y las dos terminan quedando fuera del cuartel general. Se inicia un viaje para volver, pues si Alegría no está en el cuartel, Riley no puede sentirse feliz.
En esta travesía, Alegría, que trataba de mantener a Tristeza lo más alejada posible del manejo de Riley, empieza a darse cuenta que sin los conocimientos y la sensibilidad de Tristeza no podrán volver al cuartel. Además, nota que muchos de los recuerdos felices de Riley pasaban necesariamente por momentos que habían sido tristes inicialmente. Juntas logran volver al cuartel y hacerle frente al primer quiebre emocional de Riley, quien estando furiosa intenta huir de su nueva casa para regresar a Minnesota.
Ahora bien, aunque la película busca explicar “desde adentro” las reacciones de una púber frente a un cambio importante en su vida, su alcance termina siendo mucho mayor. Si volvemos a nuestra pregunta inicial sobre lo que sucede cuando las personas evitamos sentir tristeza, veremos que Intensamente nos propone una respuesta bastante clara: otras emociones toman el control. El desagrado, el miedo y la furia empiezan a generar destrozos al interior de la mente de Riley y, una a una, empiezan a caer al basurero de los recuerdos las islas de su personalidad. Estas tres emociones de carga negativa que representan a muchas otras que las personas podemos sentir, son una respuesta ante la imposibilidad de aceptar y elaborar las pérdidas y las frustraciones que siempre tendrán lugar a lo largo de la vida.
La película termina con Alegría y Tristeza al mando del panel del control asistidas secundariamente por las otras emociones. Casi como si se estuviera planteando que la única forma de tener verdadera alegría es aceptando y elaborando la tristeza. Los recuerdos y las nuevas islas de personalidad de Riley juntan ahora distintas emociones y -con extraordinaria simpleza- las escenas finales coinciden con una propuesta que caracteriza al psicoanálisis como modelo de pensamiento: la integración de las emociones resulta fundamental para tener una mayor capacidad de leer la realidad, para pensar sobre aquello que vivimos y para poder disfrutarlo y guardarlo como algo bueno que empieza a formar parte de la persona que somos.